Críticas
y Entrevistas
Es
inversión
| En una España cambiante | |
| Pedro González-Bueno y Bocos |
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| Subtítulo:Vivencias
y recuerdos de un ministro de Franco Prólogo: Fernando Suárez |
| LEA AQUÍ EL PRIMER CAPÍTULO DEL LIBRO Sinopsis: El protagonista, con tanta claridad como sencillez, nos depara inicialmente un relato breve pero expresivo en el que dibuja sus primeros años y el ambiente en que se desarrollan. Un ambiente cada vez más agrio y triste, que le obliga a salir de Madrid buscando seguridad para él y los suyos. El relato adquiere un interés muy especial cuando fija el centro de atención en su incorporación a las Juntas de Defensa y, seguidamente, al primer gobierno de Franco. En este período aporta detalles dignos de ser conocidos de sus relaciones no sólo con el hombre que encabezó el Movimiento y sus más directos colaboradores, sino también con las distintas fuerzas políticas que influyen en la instauración del nuevo Estado (Falange, Tradicionalismo, monárquicos, etc). Es una etapa de su vida que finaliza para el protagonista con su dimisión. Una decisión que adopta cuando su proyecto de Ley de Bases Sindical no recibe el apoyo que considera necesario para que sea útil. Una decisión presentada por lealtad a quien dirige los destinos de la nación, actitud que mantuvo en la trayectoria profesional que reanudó entonces. En el sesgo que da la vida del protagonista, el lector encontrará informaciones de gran interés sobre el paso de una España empobrecida y triste a la del desarrollo en todos los órdenes. En esta fase, la personalidad imaginativa y creadora del autor encuentra un amplio campo de acción no ya sólo en la faceta puramente empresarial, sino en dar cauce a su intensa preocupación por el mundo laboral y la justicia social.
Constituido en Burgos el primer gobierno nacional, fue nombrado Ministro de Acción y Organización Sindical el 31 de enero de 1938, cargo del que dimitió año y medio después. En ese periodo, su Ministerio elaboró importantes leyes y disposiciones, entre ellas el Fuero del Trabajo y las de creación de los Institutos Nacionales de Previsión y de la Vivienda. Al cesar, el general Franco le designó miembro del Consejo Nacional y Procurador en Cortes. Ejerció, además, el cargo de vocal del Consejo de Estado durante nueve años. Reintegrado a su actividad profesional, promovió la Ley de Electrificación de los Ferrocarriles y fundó Citroën Hispania, Tetracero y otras muchas empresas relacionadas con el desarrollo de la industria nacional. Entre las
condecoraciones que recibió, destacan las Grandes Cruces de las
Órdenes de Carlos III, Isabel la Católica, Cisneros y del
Yugo y las Flechas, del Águila Blanca (Alemania) y de la Corona
de Italia. El general De Gaulle le nombró Comendador de la Orden
del Mérito de Francia.
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